Filosofía

El I Ching no es un libro “mágico” que adivina el futuro y con el que se puede hablar. Tampoco un consultorio sentimental o financiero. Al menos, este blog no entiende así esta disciplina.

Nunca se debe olvidar es que el I Ching no es una entidad sobrenatural separada de nosotros mismos. Cuando usted lo consulta, usted habla consigo a través de su cuerpo, en un proceso no-verbal que le pone en contacto directo con la mente inconsciente.

El I Ching es un armazón vacío, totalmente condicionado por su propia estructura, en busca de significados que lo llenen. Al contener, por definición, todas las combinaciones posibles, en él cabe cualquier cosa. Sólo hay que saber situarla.

No existe un texto único y definitivo para el I Ching sencillamente porque no puede existir: Un libro que describe las reglas del cambio y les otorga la categoría de única realidad existente, necesariamente tiene que cambiar para seguir siendo el mismo.

Por eso en este blog no hay pretensión alguna de crear una nueva edición, o de despreciar la edición de Richard Wilhelm. Los hexagramas, imágenes, reflexiones y metáforas que aquí se presentan no son más que complementos y sugerencias que pueden resultar útiles a quien lo estudia.

En cualquier caso, en este blog encontrará material para pensar que usted deberá filtrar adecuadamente desde su propio criterio. Porque el verdadero desafío del I Ching está en interiorizar sus palabras.

Alberto V. Miranda