Archivo por meses: octubre 2015

Línea 17.4

Escrito por

Nombre original en la edición de Wilhelm: El Seguimiento -> La Dificultad Inicial

Esta línea es muy interesante porque coloca al protagonista en una situación ambivalente y tentadora en la que debe evitar caer a toda costa.

El texto original

El Seguimiento crea éxito.
La perseverancia acarrea desventura.
Recorrer el camino con veracidad aporta claridad.
¿Cómo podría haber en ello una falla?

A menudo, ejerciendo una cierta influencia, logro uno obtener seguidores, expresándose con afabilidad hacia los de abajo. Los hombres que en tal caso se le adhieren no abrigan, sin embargo, intenciones honestas. Procuran su ventaja personal y tratan de hacerse imprescindibles recurriendo a la adulación y al servilismo Si se acostumbra uno a semejantes partidarios, al punto de ya no poder pasarse sin ellos, atraerá sobre sí la desventura. Tan sólo un hombre enteramente libre de su propio ego, que con toda convicción, persiga únicamente lo recto, lo correcto, adquirirá la necesaria visión clara para desenmascarar a tales personas, y así se librará de cometer faltas.

Claves del texto

La situación es bastante clara: Una persona noble e independiente ha seguido su propio camino, ha alcanzado una posición en la que brilla, y de repente aparecen seguidores vehementes que se arrastran, incluso ponen de rodillas ante él, para pegarse como lapas.

El noble es bien consciente de lo que ocurre:

  • Por una parte, quizás sea él mismo el primer sorprendido por la situación al descubrir, a través de estos seguidores, que posee un carisma con el que no contaba. Aquí se esconde el primer peligro, el de sentirse especial, elevado y dignificado por otros que le acaban de poner en un pedestal, ya que acaba de convertirse en líder sin buscarlo.
  • Por otra parte, y he aquí la gran tentación, tener seguidores coloca al líder en una situación de poder. Esta gente ha llegado por sí misma, no se le ha pedido nada, se ofrece total e inconcionalmente… quizás pueda aprovecharse de ella para sus propios fines.

Hablamos, en definitiva, del peligro que conlleva una inflacción del ego.

El problema con estos seguidores es sus intenciones. Como bien dice Wilhelm, no son honestas; pero esto no significa ni mucho menos que hablemos de personas “malas”, en sentido estricto. Pero la motivación que subyace en ellas no es correcta; y es que además de gente mala e interesada pueden acercarse también locos, tontos, necios, personas de carácter débil, etc…

En definitiva, estos seguidores son indeseables por una causa u otra, y los mismos motivos que les lleva a colocar al líder en un pedestal serán los que les conduzcan, finalmente, a tirarle al fondo de un pozo.

Cómo reaccionar

La situación es tal que ofrece una disyuntiva:

  • Seguir al ego e intentar sacar provecho de la situación. Pero en este caso sacrificamos nuestra independencia. Al aceptar a estos seguidores, la situación se invierte: ¡Pasamos de ser seguidos a ser nosotros los que seguimos a nuestros seguidores! (lo que remite a la línea 1 del hexagrama, con la que existe correspondencia) Esto sin duda conduce finalmente al fracaso. Es como si escogiéramos por nosotros mismos introducirnos en la situación descrita por la línea 3 del hexagrama 33 (La Retirada), en la que somos incapaces de desprendernos de aquello que nos agarra y no nos conviene en absoluto a la larga, aunque a corto y medio plazo nos aporte beneficios.
  • La otra opción es seguir el Camino de la Verdad y deshacerse de estos partidarios que sólo traen problemas a la larga y nos desvían del camino. Esto puede llevarse a cabo de manera silenciosa, retirándose, o exponiendo la situación claramente a nuestros seguidores indeseables, que en ocasiones merecen ser iluminados con respecto a su propia actitud.

Realmente, escoger una opción u otra puede ser difícil si alguien está atrapado por su ego. Pero incluso siendo sincero, noble y justo, la situación puede tener malas consecuencias.

Un ejemplo maravilloso

Una de las películas más gamberras y populares de todos los tiempos, La Vida de Brian, recoge el espíritu de esta línea de manera portentosa. Los siguientes fragmentos son muy ilustrativos.


Aquí podemos ver el tipo de seguidores que se le acercan a Brian, un personaje con una moral impecable a lo largo de todo el fime. Desde un principio tiene claro que NO quiere discípulos, y mucho menos de esta calaña. Este fragmento me gusta especialmente porque muestra que los seguidores no son necesariamente malas personas, sino descerebrados, locos, ignorantes… en definitiva, gente perdida desesperada por encontrar a un guía.


Brian, tras intentar infructuosamente escapar de la chusma que le sigue, intenta hablar claro para despertarla con el poder de la verdad; pero en este caso no sirve de nada. Haga lo que haga, está atrapado por el fanatismo de sus seguidores al modo 33.3 que mencioné antes.


Aquí se repite la situación con el mismo resultado infructuoso. Pero resulta muy interesante como la madre de Brian, tras salir al balcón, se enfrenta también a 17.4: Por un momento se siente halagada por la multitud que la saluda como Madre del Mesías, y así lo denotan los gestos coquetos que preceden a su definitivo “No creáis que así me cameláis”.

Es de señalar que Brian a lo largo de toda esta situación se comporta de manera impecable. Pero ni así es capaz de librarse del infortunio que le espera al final, la crucifixión. Como destaqué antes, el estado descrito por esta línea es peligroso y debe ser gestionado con extremo cuidado.