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Hexagrama 22: La Clemencia

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Nombre original en la edición de Wilhelm: La Gracia (Lo Agraciado)

Descripción

Arriba, la montaña, la quietud. Por debajo de ella, la luz, la visión.

Sin duda la imagen que sugiere la edición de Wilhelm, la del fuego que ilumina la montaña desde debajo, es de las menos sugerentes de todo el libro, y algunas de las cadenas de razonamiento que acompañan a este hexagrama parecen ser confusas; por lo que creo necesaria una interpretación más coherente.

Este hexagrama describe un ocaso y también un amanecer. Luz y oscuridad se hallan a la par, en equilibrio, y se pueden contemplar simultáneamente el día y la noche. La orientación de la luz, por otra parte, resalta las formas que ilumina.

A un nivel más abstracto, podemos hablar de una luz que no ilumina de frente o desde arriba, sino de lado.

Esto sugiere la idea de parcialidad a la hora de contemplar una situación. Si en el hexagrama 21, La Mordedura Tajante se trataba de impartir justicia imparcialmente y con severidad, aquí tocaría hablar de la resolución armónica de los conflictos y el ejercicio de la clemencia.

Hay diversos peligros a la hora de contemplar la cosas bajo esta luz :

  • La luz del ocaso, o la del amanecer, aún es demasiado intensa. Aunque parezca que podemos contemplar fijamente el sol en esta situación, esta actitud puede ser dañina y cegarnos.
  • Una luz que viene de lado inclina a la parcialidad. Será siempre necesario tener en cuenta el punto de vista alternativo.
  • Asimismo, esta luz no es blanca, sino coloreada. La contemplación está sesgada por este hecho.

Los amantes de la Astrología identificarán este hexagrama como la mayor correspondencia en todo el I Ching con el arquetipo de Libra, especialmente por la importancia dada a la diplomacia, la estética y las formas.

Sin embargo, es equivocado pensar en Libra como el signo del equilibrio. Libra busca el equilibrio como realización, pero en un mundo cambiante eso es imposible. El amanecer y el ocaso no son situaciones duraderas, sino breves. Y es que en Libra no cesa de producirse un desequilibrio representado por una balanza que no deja de oscilar.

Esto es especialmente relevante cuando la edición de Wilhelm nos avisa de no considerar la contemplación de las formas como la realización última de la persona. En Libra, la realización personal intenta producirse a través del otro, lo cual es una contradicción de términos. Por eso Libra funciona como situación de exilio del Sol. Lo mismo que ocurre en este hexagrama.

El análisis de las diferentes líneas muestra la resolución del conflicto existente entre las dimensiones estética y ética.

Las líneas

1

Hay peligro de caer en la parcialidad. Se deben considerar las circunstancias del otro y como nuestro placer puede suponer su dolor, y viceversa. La estética no puede ignorar completamente a la ética.

2

Aquí existe el error de considerar que la entrega a la estética es suficiente. Pero sin consideración ética, toda estética resulta vacía, por no decir contraproducente. La belleza no consiste en la acumulación de adornos.

3

El placer estético tiene dos variantes: la apolínea, etérea, y la dionisiaca, terrenal. En esta línea, muy relacionada con la línea equivalente del hexagrama 27 (Las Comisuras de la Boca), el placer tiende a lo dionisiaco, con el peligro de excesos que ello conlleva. Por eso se debe ejercer la moderación.

4

Aquí existe la tentación de castigar con severidad. Sin embargo, es más propicia la clemencia, pues objetivamente no se produce ningún crimen. La dimensión estética de la situación no compromete a la ética.

5

En esta línea, las dimensiones estética y ética comienzan a converger. Aunque esto pueda suponer un detrimento de la primera, supone un incremento para la segunda. No hay error aquí.

6

En la línea superior, la dimensión estética se somete finalmente a la ética. Las formas surgen naturalmente como expresión del fondo. Esta es la forma suprema de belleza. Una persona que hace deporte y modela su cuerpo en aras de la eficiencia es infinitamente más atractiva y hermosa que aquella que se limita a cubrir sus defectos físicos con maquillaje y prótesis, como ocurre en la línea 2.