Archivo por meses: febrero 2014

Línea 12.2

Escrito por

Nombre original en la edición de Wilhelm: El Estancamiento -> El Conflicto

De todo el texto de Richard Wilhelm, este es probablemente uno de los párrafos más oscuros que podemos encontrar. Recordémoslo:

El texto original

Ellos soportan y toleran,
esto significa fortuna para los vulgares.
Al Gran Hombre el Estancamiento le sirve para el logro.

Los vulgares se muestran dispuestos a adular de un modo rastrero a sus jefes. Tolerarían también al noble si estos les ayudara a disipar también la confusión. Sería la salvación para ellos. El Gran Hombre, empero, soporta con calma las consecuencias del estancamiento. Él no se mezcla a las hordas de los vulgares. Su lugar no está entre ellos. De este modo, asumiendo personalmente el sufrimiento, procura éxito a sus principios.

Claves de la dificultad de este texto

La verdad es que, cuando se analiza con detenimiento, los párrafos anteriores no tienen mucho sentido. Más aún, son extraordinariamente confusos.

Sin embargo, tras haber vivido esta línea en mis propias carnes, en el seno de un entorno corporativo, creo haber dado con la clave de esta confusión, que se puede resumir en:

  • El Gran Hombre y el Noble son distintas personas.
  • En el lugar donde está escrito Gran Hombre en rojo, debería ir escrito Noble

En efecto, la línea sólo adquiere su sentido pleno si admitimos esta errata.

La interpretación correcta

El hexagrama 12 habla de una jerarquía donde no existe comunicación. El Gran Hombre se refiere a un puesto superior dentro de esta jerarquía, y es de suponer que de noble tiene bien poco; más bien, al contrario.

Cuando se dice que al Gran Hombre el estancamiento le sirve para el logro, significa que este entorno corrupto le sirve para su propia ventaja personal.

Tenemos un ejemplo cuando un cargo en una empresa toma una decisión que resulta desfavorable para esta, pero que a él mismo le supone beneficio: sea porque recibe a cambio un soborno, la promesa de un ascenso, o porque el dinero de la empresa acabará en manos de un compinche o él mismo.

Si el Noble, que suponemos al nivel de los subordinados, está al tanto de estos tejemanejes, para él resultará imposible encontrar apoyo alguno, ya que a sus compañeros, vulgares, también les resulta indiferente el daño —incluso para sí mismos— que pueda causar la decisión de su superior: Lo único que les preocupa es quedar bien con su jefe.

Todo esto no supone que el Noble deba callarse la boca. De modo velado o explícito, le corresponde manifestar su desacuerdo; y si conoce una manera mejor de hacer las cosas, se comprometerá con ella y no dudará en defenderla. Con esto entrará en conflicto con el entramado corrupto en el que se encuentra.

Pero por el hecho de poseer la verdad, poco se podrá hacer contra él; Las maquinaciones temen la luz, y se cuidan mucho de provocar a quien la porta.

El Texto Reescrito

Propongo, para finalizar, una reescritura más inteligible de esta línea:

Los subalternos soportan y toleran
las corruptelas de sus superiores.
El Jefe aprovecha el Estancamiento para su ventaja personal.

El noble no ha de esperar apoyo por parte de los compañeros a la hora de corregir los desmanes de sus superiores. Está todo el ambiente tan podrido, que los de abajo prefieren adular al corrupto en puesto superior que apoyar al íntegro que está a su lado. Sin embargo, el Noble mantendrá su posición de modo inflexible, pues sabe que está en lo correcto, y de ese modo carga sobre sí las consecuencias del conflicto.

Línea 15.4

Escrito por

Nombre original en la edición de Wilhelm: La Modestia -> La Preponderancia de lo Pequeño

Esta línea es muy interesante, ya que muestra aspectos de ambos hexagramas que no son tan manifiestos en otras partes del texto.

El Hexagrama 15

Este está representado, según Wilhelm, por una montaña situada bajo el suelo, o un valle rellenado por una montaña. Estas no son las únicas visiones posibles, aunque todas tienen algo en común: el concepto de horizontalidad y de nivelación.

Por ejemplo, estos trigramas pueden describir (como ya expresé en mi anterior artículo La Montaña Como Pedestal) una montaña cuya cumbre es receptiva, una meseta.

Pero quizás la imagen más interesante de todos es la de una personalidad elevada (montaña) que se agacha, situando su base por debajo del pueblo (tierra), de tal modo que las caras estén a la misma altura y se produzca esa horizontalidad. Lo mismo se puede conseguir si colocamos, cuidadosamente, una montaña debajo del pueblo con el mismo fin. Las sillitas que algunos cines ofrecen a los niños para que puedan ver la película con la cabeza a la misma altura que sus padres también son una excelente imagen de la modestia.

El Hexagrama 62

15.4, nos lleva a 62, La Preponderancia de lo Pequeño. Este hexagrama describe un estado de excepción que exige anormal cautela, porque no estamos a la altura. En eso se asemeja al 28, El Exceso; Pero mientras en este último hay capacidad de reacción, en el 62 no. En este es más importante la acción que la reacción.

¿Qué ejemplos se pueden ofrecer de 62 aparte de la terrorífica imagen del trueno sobre la montaña?

Existe otra imagen, muy distinta pero muy apropiada, que es continuación lógica del huevo incubado en el hexagrama anterior, el 61, La Verdad Interior. Si el 61 refleja la seguridad de sentirse rodeado por una cáscara irrompible, el refugio interior inatacable, en el 62 la cáscara se ha roto y somos como un polluelo indefenso en medio de un mundo lleno de amenazas. El problema del polluelo no es reaccionar a lo de fuera, sino a actuar prudentemente ante una situación rotundamente nueva.

He ahí el estado de excepción recogido en 62: No estamos preparados porque esto nos queda grande. Y he ahí porque hay tantos pájaros en este hexagrama: desde el recién nacido, hasta el que pretende volar antes de tiempo, hasta el que pretende volar demasiado alto.

La línea 15.4

A la hora de atacar el sentido de la línea, vemos que la personalidad elevada se ha situado por debajo del pueblo, y este pasa de ser 888 (receptivo) a 788 (incitador de la acción). ¡He aquí una situación ciertamente excepcional, pues se trastoca la jerarquía! El jefe ha bajado de las alturas para trabajar codo con codo con su empleado; o, por el contrario, ha instalado una pequeña mesa al lado de la suya para tener a su empleado cerca.

Visto desde fuera puede ser objeto de críticas. Y así ocurrirá, sin duda, por parte de vagos y estirados. Pero lo importante es que, gracias a esa horizontalidad anormal es posible que jefe y empleado puedan sacar el trabajo adelante.

Porque, quizás, de otra manera no sea posible.