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Comentarios en Vídeo al Hexagrama 41

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Este vídeo, de unos 10 minutos de duración, muestra el uso de Deepware Changes para deducir significados de un hexagrama.

He escogido a propósito el Hexagrama 41, La Merma, debido a que es uno de esos hexagramas que en la edición de Richard Wilhelm muestra una gran variedad de metáforas y ejemplos, distintos en cada línea. Como se puede comprobar en el vídeo, esta riqueza es sólo una parte de los tesoros de significado que se pueden encerrar en un solo hexagrama.

Hexagrama 3: La Encrucijada

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Nombre original en la edición de Willhelm: La Dificultad Inicial

Descripción

Abajo el trueno, arriba el agua. En el interior, actividad incesante; afuera, el caos. Este implica peligros, pero también oportunidades.

En nuestro avance hemos llegado a un cruce de caminos. Carreteras parten y llegan hasta la encrucijada, pero no sabemos que dirección tomar. Caminantes de todo el mundo y vehículos de toda clase se mueven en todas direcciones, lo que no deja de producir confusión. Asimismo todos los caminos parecen igualmente buenos o igualmente malos, pero sólo uno o unos pocos llevan al destino que hemos escogido… ¿Cuál de ellos?

No es este momento de escoger un camino arbitrariamente para llegar a dónde sea, sin más. Tenemos una meta clara que precisa escoger el camino adecuado. Encontrar nuestra ruta es el sentido de este hexagrama.

Para ello debemos investigar echando mano de los recursos disponibles en la propia encrucijada, que no son pocos si nos paramos a pensar. No debemos olvidar que estamos rodeados de gente tanto buena como mala, de recursos tanto útiles como inútiles. Estamos en medio de un pequeño microcosmos dónde todas las posibilidades están presentes. Se trata de escoger lo que conviene, en todos los sentidos.

Una vez tengamos claro nuestro camino, podremos avanzar por él sin miedo y abandonar esta situación de caos y confusión.

Las líneas

1

Es imprescindible detenerse momentáneamente, preguntar a los viandantes y obtener información que nos permita finalmente elegir nuestra vía. Esto será más fácil si nos mostramos humildes y educados.

2

Parados en medio del cruce de caminos, de repente un coche se detiene. Su conductor nos ofrece la posibilidad de llevarnos en su dirección. Independientemente de la confianza o desconfianza que nos inspire, en todo caso el camino hacia dónde él se dirige y nuestro destino no coinciden. No debemos aceptar su invitación, pero no está de más agradecer su oferta. No se descarta que en el futuro, pero en otras circunstancias, pueda producirse un reencuentro feliz.

3

Uno prescinde tanto de pedir o recibir ayuda como de reflexionar adecuadamente, y escoge la vía que parece más obvia sin pensar demasiado. Sin embargo, lo único que consigue es desviarse del objetivo, quizás sin remedio.

4

Hemos encontrado a alguien que pretende avanzar en nuestra misma dirección. Quizás no nos agrada su compañía, por el motivo que sea. Pero la oportunidad de viajar acompañado no se debe desdeñar, pues viajar con alguien permite practicar el mutuo socorro en caso de dificultades, o por lo menos, compartir la información de que se dispone. Cuatro ojos ven más que dos.

5

En los cruces de caminos, lugares transitados, es frecuente encontrar advenedizos ansiosos de toparse con incautos. Por esto se aconseja precaución. Del mismo modo es fácil que se nos considere a nosotros como bandidos. En este caso debemos ser especialmente reservados y, lo que es muy importante, no pretender demostrar nada.

6

Uno se encuentra perdido en la encrucijada, no sabe qué camino escoger, y pretende quedarse a vivir en ella. Esta actitud obviamente no conduce a ninguna parte. Y lo que es peor, convierte en permanente una situación incómoda que es perfectamente superable.